Hoy os quiero hablar de un lugar emblemático de Huétor Vega situado en la parte alta del municipio y flanqueado por vastos terrenos de secano. Os hablo del "Cortijo del Corzo", ese mágico cortijo que forma ya parte intrínseca de la vida y de la imagen hueteña.
Cuando caminas y alcanzas las cotas más altas de la Avenida de la Libertad y de la Rambla de las Chinas ya lo puedes apreciar. Ahí está, imperecedero y viendo como pasan generaciones de hueteñas y de hueteños, ahí está, como si fuera una isla en medio de un mar de viñas.
Precisamente, donde fluctúan estas avenidas (Libertad y Chinas) es donde da comienzo su camino, ese camino de tierra rojiza que muestra con cada paso que damos que el lema de nuestro pueblo "Entre la nieve y la vega" no son solo unas palabras hechas y que el racimo de uvas del escudo no está puesto por casualidad. ¡Qué bonita es su vega y su secano con su tierra colorá!
Tras un cómodo paseo te sitúas en su falda del cortijo donde varios muros de piedras formando un bancal te dan la bienvenida. Alzas la mirada y ahí lo tienes, con restos de muros de tierra y de piedras donde la cal de sus paredes está veteada con leves tonos rojos debido a la lluvia y al paso del tiempo y con algunas jícaras en su parte superior, lo que muestra que allí hubo tendido eléctrico, de teléfono o de telégrafo décadas atrás.
Parras formando lugares sombríos en verano y espacios apacibles por la entrada de los leves rayos de sol en las estaciones frías, un remolque típico verde y varios rastrillos para acoplárselos al tractor o al motocultor son algunos de sus elementos. Y, justo arriba, como observándonos, las letras que forman el nombre del cortijo.
Son muchas las líneas, páginas y libros en las que aparece este rincón. Francisco Pérez-Rejón Martínez en sus libros Huétor Vega y sus vecinos y Huétor Vega en las huellas del tiempo lo definía así, "Cortijo del Corzo. Adornado con sus tierras rojas, sus verdes olivos, brillantes pámpanos de sus vides, almendros, calma y paz..." y continúa "Según cuentan costó cincuenta duros al entonces comprador Juan Arquelladas... también le apodaron Romanones [...] Tenía una red colectora de las aguas de lluvia de los tejados que se depositaban en una aljibe. Además lagar, bodega, cuadras, pajares, corral y en compensación por el paso de línea de luz eléctrica en sus dependencias."
Por su parte, Francisco de Paula Pérez-Rejón Sola en su libro "Historia de Huétor Vega. II parte" habla textualmente así del lugar del que nos encontramos describiendo. "Cortijo del Corzo, de la familia Arquelladas Megías, en el frondoso árbol de su entrada, nos íbamos de excursión (antiguamente, cuando no había casas en los secanos, éste cortijo parecía estar bastante lejano) se hacía el Mecedor y en su era, se cocinaba la "Olla de San Antón".
El Cortijo del Corzo, un espacio que debemos proteger y preservar para que siga siendo testigo del paso del tiempo en nuestro pueblo. Un lugar único donde a pocos metros de casa nos lleva a viajar en el tiempo.



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