Que Granada es una de las ciudades con más
contaminación de todo el territorio nacional nadie lo dudaba, y tras observar
nuestro entorno durante varias semanas de confinamiento es cuando nos
planteamos varios interrogantes sobre el estado de la calidad del aire tanto en
nuestra ciudad como en el resto del territorio andaluz: ¿Cuál es el origen de
la contaminación? ¿Qué ha provocado que, durante la fase del estado de alarma,
la polución atmosférica haya disminuido? ¿Qué supone tener una mala calidad del
aire? ¿Qué medidas se deben implantar una vez finalizadas tanto la fase del
estado de alarma como la desescalada?
Respecto a la primera pregunta, el origen
de la contaminación en nuestras ciudades, existen numerosas teorías. Hemos
leído hasta la saciedad que se debía fundamentalmente al uso de vehículos de
motor de combustión, los gases emitidos por las calefacciones y, en el caso de
Granada, a la característica orografía de la ciudad y del área metropolitana.
Tras semanas de confinamiento se ha
producido un descenso generalizado de la polución en las áreas urbanas; en
concreto, en Granada se ha reducido en un 57% el nivel de dióxido de nitrógeno
(nivel más bajo de la última década). Según nos muestra un informe realizado
por Ecologistas en Acción, 7 de cada 10 coches ha estado inmovilizado durante
los meses de marzo y abril; por lo tanto, la respuesta a nuestra segunda
pregunta (razones de la disminución de la polución en el estado de alarma)
está, en un tanto por ciento muy considerable, en el uso del transporte privado
dejando clara que es la principal condición de contaminación del aire en
nuestro entorno.
Aire que, si su calidad es buena, se
convierte en un factor fundamental para garantizar una correcta salud a nivel
respiratorio de la población sea cual sea la ciudad o el entorno en el que
viva. Miles de muertes prematuras al año se producen en cada país;
concretamente, en España hay 10000 muertes confirmadas, que podrían ser hasta
30.000 según Escuela Nacional de Sanidad,
a causa del agravamiento de las enfermedades respiratorias,
neurodegenerativas, por ictus o infartos debido a la inhalación reiterada de
gases nocivos para nuestra vida.
Y en el aire contaminado nos encontramos a
un enemigo que en numerosas ocasiones permanece invisible (salvo cuando
detectamos a simple vista el smog- boina de contaminación) tanto al ojo humano
como al ojo de los entes públicos, lo que dificulta la concienciación de la
sociedad y que se contemplen, en numerosos casos, medidas contundentes en la
lucha contra la contaminación aérea.
Es en este momento cuando nos preguntamos
si la contaminación del aire agrava las enfermedades respiratorias y por ende
las consecuencias del Covid-19 que son, entre otras patologías, el deterioro
del sistema respiratorio: ¿tiene relación la calidad del aire y la virulencia
del coronavirus? Varios estudios comienzan a afirmar que es así; es decir, que
cuanto más contaminado sea el nivel del aire de una ciudad o de un territorio
mayor será la fuerza con la que azotará el virus.
Recordemos que, a día de hoy, Granada es
la provincia más afectada por la crisis sanitaria. Mientras las demás
provincias están reduciendo el número de nuevos contagios, en Granada no solo
el balance de personas contagiadas por el Covid-19 ha aumentado, sino que el de
las personas fallecidas también ha experimentado un fuerte incremento con 15
fallecidos los días 6 y 7 de mayo lo cual nos hace temer que no sea una
circunstancia aislada.
De ahí que debamos apostar por un cambio
de modelo de ciudad y comenzar a diseñar áreas urbanas amables, con una
variedad de actividades sociales y económicas en los barrios que no obligue al
uso del vehículo a motor, con diseños de espacios públicos que inviten a las
relaciones vecinales y a caminar o permitan la autonomía de las personas más
vulnerables, con arquitecturas que reduzcan de manera sustancial los consumos
energéticos y materiales. Esto ya era
necesario antes de esta crisis sanitaria por las consecuencias antes descritas
y por otras futuras que la gran mayoría de estudios científicos coinciden en
señalar; ahora este cambio se ha hecho más que evidente.
Mientras, se hace evidente la obligación
de mejorar el diseño de la movilidad para mantener, como mínimo, los índices de
reducción de gases contaminantes de estos últimos meses. Este diseño se debe
basar en el fomento del caminar para las distancias cortas, del uso de la
bicicleta para las distancias medias y en un transporte público seguro y de
calidad para distancias largas, además de en la facilidad para poder combinar
estos medios.
Muy lejos de este modelo quedan las
propuestas que realizó la Consejería de Fomento y Ordenación del Territorio,
que apostaba abiertamente por retomar los obsoletos VAUs (Vías de Aglomeración
Urbana) o incluso el cierre del anillo. Estos hechos, además de destruir el
entorno natural, condenan a Granada y a toda su área metropolitana a seguir
respirando un aire de nefasta calidad, con lo que ello supone para el estado de
salud de sus habitantes.
Por contra, ahora es absolutamente
necesario dedicar recursos públicos a cambiar el reparto de usos en el espacio
urbano para que se pueda caminar o circular en bicicleta respetando la
distancia interpersonal recomendada por las autoridades sanitarias, y sobre
todo en el aumento de frecuencias de paso de vehículos de transporte público,
sólo para permitir que el mismo número de personas que antes hacían uso de él
lo puedan seguir haciendo en condiciones de seguridad.
Ya hay ciudades que están llevando a cabo
acciones como la reserva de carriles para bicicletas, ocupación de franjas de
asfalto para peatones o calmado del tráfico, que no requieren grandes
inversiones y que también se deben ejecutar en Granada cuanto antes, pero
además debemos evitar un repunte en el uso de los vehículos privados que se
producirá si no aumentan las plazas de autobuses, especialmente los que
conectan los municipios del área metropolitana con la capital. En este sentido,
desde IULV-CA de Granada le proponemos a la Junta de Andalucía que utilice los
recursos que tenía previsto invertir en infraestructuras insostenibles para
aumentar la flota de autobuses o ampliar el recorrido del Metropolitano.
Una vez superemos esta crisis, estas
medidas permitirán que la población granadina se pueda desplazar rápida y
cómodamente, además de reducir sustancialmente y de manera permanente la
emisión de gases contaminantes a la atmósfera.
Chus Fernández (Parlamentario de Adelante
Andalucía) y Pablo Beltrán (Miembro de la dirección provincial de IU Granada)

No hay comentarios:
Publicar un comentario