Las relaciones
sociales, el trabajo, nuestro tiempo libre, las visitas de la familia, los momentos
con nuestros amigos y amigas… todo esto ha cambiado en un abrir y cerrar de
ojos en cuestión de meses. Y lo ha hecho sin distinción alguna.
La implantación
de determinadas medidas de seguridad ha hecho que, sin duda, el terrible brote
de coronavirus se haya atenuado de forma considerable. La limpieza continua con
geles hidroalcohólicos, los protocolos de entrada y de salida de comercios y
edificios, la distancia de seguridad y el uso de mascarilla se han convertido
en hechos rutinarios en el camino hacia esta nueva normalidad.
Todas estas
medidas (necesarias e importantísimas) cumplen un enorme cometido para evitar
la propagación del virus, pero debemos preguntarnos, ¿la puesta en marcha de
estos protocolos ha supuesto el retroceso en el proceso de integración de
determinados colectivos? La respuesta es sí.
El más visible es
el ocasionado por el uso de la mascarilla. Al tapar la boca del emisor de
cualquier mensaje provoca que, las personas con que padecen hipoacusia (déficit
auditivo) y que necesitan apoyarse en la lectura labiofacial para completar la
información en el proceso comunicativo, no puedan recibir los mensajes que se
producen. Es por ello que, desde las organizaciones que trabajan con los
colectivos de personas sordas, están desarrollando unas mascarillas con ventana
transparente que abren de nuevo el camino hacia la integración hacia este nuevo
viaje que nos conduce a la “nueva normalidad”.
Federación AICE
(Asociaciones de Implantado Cocleares de España) está repartiendo y enviando
gratuitamente mascarillas con ventana transparente a todas las personas que así
lo precisen a fin de garantizar la comunicación de las personas sordas. Cabe
destacar que estas mascarillas son para sus interlocutores, a menos que se
dirijan a otra persona sorda.
Y precisamente es
el uso de este tipo de mascarillas, además de los subtítulos correspondientes,
lo que demandan las personas con déficit auditivo para la realización de las pruebas
EBAU (antigua selectividad). Al duro proceso de confinamiento se une la
incertidumbre que provoca la realización de este tipo de prueba. Pues, imagina,
que te vas a enfrentar a ella y no tienes las garantías de poder participar en
condiciones de igualdad con el resto de tus compañeras y compañeros.
Recordemos que en
las instrucciones de la Consejería de Salud para hacer la Selectividad 2020 en
Andalucía se establecían como medidas que deben hacer los exámenes con la mascarilla
puesta además de la reducción del aforo de las aulas, que el alumnado ocupe
siempre la misma mesa en todas las pruebas y colocar al alumnado con distancia
de seguridad entre sí.
De ahí que sea de
vital importancia ir preparando el terreno para que el alumnado que padece
déficit auditivo pueda erradicar de sus preocupaciones el éxito comunicativo.
Para ello, invito a las personas responsables del gobierno de la Junta de
Andalucía que garanticen el acceso en igualdad de condiciones al alumnado con déficit
auditivo a estas pruebas. Por ello se hace imprescindible que la Junta de
Andalucía reparta entre el personal encargado de desarrollar esta prueba las
mascarillas con ventanas transparentes.
Señorías del
gobierno de la Junta, hay una ventana hacia la integración, no la cierren por
favor.
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