No puedo empezar
este breve artículo sobre la Radio Televisión Pública Andaluza sin agradecer el
enorme trabajo realizado por todo el conjunto de profesionales de la casa
(cámaras, equipos de redacción, de sonido, de conducción, sindicatos, de radio,
de televisión, multimedia…) por la gran labor realizada durante la pandemia demostrando,
en todo momento, una gran responsabilidad para realizar los diferentes
programas, bien desde casa o a pie de calle (con los riesgos que ello conlleva
de contagio por COVID-19), además todo ello en condiciones de trabajo extremas.
Desde estas humildes líneas recibid mi más sincera y profunda felicitación por
vuestro trabajo. Igualmente, quiero transmitir mis condolencias a los
familiares y amistades del compañero de la Delegación Territorial de Málaga que
falleció por coronavirus el pasado mes de marzo.
El pasado lunes Andalucía
comenzó la Fase 3 de la desescalada, la cual es sinónimo de grandes cambios en
todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Y la RTVA no iba a ser menos en
el camino paulatino hacia esta “nueva normalidad”. Pues bien, para alcanzarla
es necesario incidir en las 3 dimensiones más importantes de la radio
televisión pública andaluza, que son: la dimensión laboral, la informativa y la
programática. Para ello, plantearé diferentes aspectos que debe tener en cuenta
la dirección de RTVA con el fin de aportar mi granito de arena en un momento en
el que todas y todos debemos unir esfuerzos para salir hacia delante de esta situación,
y todo ello desde un punto de vista constructivo.
Comenzaremos con
la primera dimensión, la laboral. Desde nuestra formación aplaudimos el acuerdo
que se llegó por unanimidad a primeros de mayo entre la dirección de RTVA y la
Representación Legal de las trabajadoras y trabajadores (RLT en adelante) para
su reincorporación. Este acuerdo garantiza la reincorporación presencial de un
tanto por ciento de la plantilla con el fin máximo de su protección frente al virus.
A día de hoy se han reincorporado un 70% aproximado de la plantilla al trabajo.
La dirección de RTVA debe, por lo tanto, garantizar y blindar la salud del
conjunto de trabajadoras y trabajadores de la casa y eso pasa, inexorablemente,
por llevar a cabo un seguimiento exhaustivo de la ejecución de los acuerdos y
por la evaluación permanente de las medidas de seguridad adoptadas y
corregirlas en el primer momento, puesto que hay mucho en juego si una de ellas
no funciona. La salud de la plantilla debe ser, por lo tanto, una prioridad
absoluta y la comunicación directa entre dirección y RLT una obligación por
parte de la empresa.
Siguiendo con la
dimensión laboral, el COVID-19 nos ha puesto delante de un espejo y la imagen
reflejada proyecta una falta de personal y la urgente renovación de los equipos
informáticos, además de la aparición de un elemento nuevo: el trabajo no
presencial. Respecto a la falta de personal, pudimos conocer que son 283
trabajadores y trabajadoras temporales en la actualidad dentro de la RTVA, por
lo que es necesario establecer, por un lado, medidas de consolidación de la plantilla
temporal y, por otro, un plan ambicioso de aumento de la plantilla que vaya más
allá de las 29 contrataciones acordadas a primeros de marzo (que a día de hoy
no se han producido) puesto que las jubilaciones irán en aumento y las
necesidades que requiere garantizar un servicio público de calidad suponen un
aumento de las necesidades y, por ende, de la plantilla estructural. Si antes
de la pandemia era necesario el aumento de la plantilla, hoy día, lo es
muchísimo más.
En cuanto a los
equipos de trabajo, es necesario que se lleve a cabo, con la mayor brevedad,
una renovación de los equipos, ya que se encuentran, en su amplia mayoría,
desfasados, obsoletos y no cubren las necesidades para que las y los excelentes
trabajadores de nuestra radio y televisión puedan desarrollar su trabajo en las
mejores condiciones.
Por último, en la
dimensión laboral, debemos prestar especial atención a un aspecto que ha
llegado para quedarse, el trabajo no presencial. La dirección de RTVA debe
planificarlo de forma adecuada, realizar una evaluación continua de su proceso,
blindar los derechos laborales de la clase trabajadora y proporcionar los
medios tecnológicos adecuados, además de elaborar el diagnóstico técnico de
competencias tanto en materia de situación técnica como de la formación
proporcionada por la empresa tal y como ha planteado la RLT.
Respecto a la
segunda dimensión, la informativa, podríamos definir las actuaciones necesarias
con tres palabras: proximidad, objetividad y pluralidad. Un aspecto fundamental
de los informativos debe ser la proximidad y la cercanía de las noticias que la
población escucha y ve tanto en radio como en televisión, por lo tanto, se hace
más que necesario aumentar el tiempo de los informativos territoriales, ya que
estaríamos garantizando la función social. Esto contribuiría a que la población
andaluza viera en sus informativos de proximidad como un elemento útil,
necesario e indispensable y para ello, como hicimos en el apartado anterior referente
a los problemas laborales, se debe aumentar la dotación en recursos humanos y
materiales.
En cuanto a los
informativos de índole general debemos recuperar la credibilidad que se ha
perdido independientemente del director de los informativos o del gobierno
andaluz de turno recuperando su sello de objetividad, pluralidad y veracidad.
Nuestros informativos deben dejar de ser creadores de noticias e informes que
hablen de sesgo ideológico para convertirse en referentes a nivel nacional de información
contrastada y objetiva.
La programación
constituye la tercera dimensión que debemos abordar en esta “nueva normalidad”.
El objetivo que se debe plantear es la recuperación del 100% de la parrilla y,
en especial, la de producción propia. Es cierto que se han recuperado programas
como Los Reporteros, Tierra y Mar y Destino Andalucía, pero se echan en falta
otros programas como Parlamento, tan vitales para conocer lo que está
ocurriendo en la actualidad en nuestra tierra. Cabe recordar que con la aparición
de la pandemia los programas de producción propia han sufrido más que aquellos
que eran de producción externa. De ahí que debamos adquirir los mimbres
necesarios para garantizar la realización y emisión de los programas de
producción propia.
Igualmente la
programación tanto de radio como de televisión debe servir para ser altavoz de
los colectivos, es decir, debemos dar voz a los sin voz, debemos dar
visibilidad a los colectivos invisibles, debemos seguir la senda de la
cobertura que se realizó, por parte de este ente público, con los Trastornos de
Conducta Alimentaria y ampliarla a otros colectivos y temáticas como
enfermedades raras, ludopatía, hipoacusia… tanto en las efemérides de los
mismos como en un seguimiento y visibilización del trabajo que desarrollan a lo
largo de todo el año. Solo así, Canal Sur tendrá un sentido útil y social para
las andaluzas y andaluces.
En definitiva, la
aparición de la crisis sanitaria ha hecho que el mundo se parara en seco y
observáramos cuales eran las necesidades y las prioridades en todos los
aspectos de nuestra vida. En cuanto a la RTVA nos ha demostrado que su futuro
pasa por el aumento de la plantilla, la renovación de los equipos, la
delimitación del trabajo no presencial, el aumento del tiempo de los informativos
territoriales, garantizar una información veraz y objetiva, recuperar y
aumentar los programas de producción propia y la visibilización de todos los
colectivos de nuestra tierra y, todo ello, bajo el paraguas de la escucha
activa con la Representación Legal de las Trabajadoras y Trabajadores y con el
Consejo Profesional de Canal Sur.
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