Este cuento es de los que te impactan y no te dejan indiferente. Además te hace reflexionar, tener más empatía con las personas mayores y te demuestra, una vez más, que en el corazón puro y sin maldad de nuestra infancia se esconde más humanidad que en todos los adultos juntos.
Cuidar a nuestros mayores fue uno de los grandes valores que siempre le agradeceré a mi madre ya que hizo todo lo que estuvo en su mano para que mis abuelos tuvieran una vejez digna y agradable.
Aleccionador y bonito cuento.
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