viernes, 18 de noviembre de 2022

Soy papá #5. Ahora te das cuenta de lo que te quieren tus padres

Imagen en primer plano de uno de los murales del hospital

 Cuando llegas a la etapa de la paternidad te das cuenta en tu propia piel de los grandes sacrificios que han hecho tus padres por ti.

Y no me refiero solo a los sacrificios económicos sino a esos intangibles en lo material pero enormes en lo emocional. Como esa enorme cantidad de noches en vela y días enteros de preocupación por tu salud, por el cómo estarás, por el dónde estarás. Como me dijo mi amiga Alicia Vera la descendencia es una dulce hipoteca que te da en la misma dimensión enormes alegrías y preocupaciones.

Y es que, con esto segundo, lo hemos vuelto a vivir con Gala. Han regresado las preocupaciones que teníamos durante el momento del embarazo. Esta etapa se desarrolló en el inicio de la pandemia originada por la Covid-19. Ese momento eran muchos los interrogantes que había sobre este virus que estaba azotando al mundo entero. ¿Cómo se transmite? ¿cómo se puede evitar? Pero a todo esto se unía un temor más, ¿cómo afecta a las embarazadas y a los bebés?

Pues todos esos fantasmas del pasado volvieron de golpe y porrazo. La peque venía arrastrando problemas digestivos desde hacia tiempo. De ahí que optáramos en varias ocasiones, como es lógico, por llevarla al médico para que determinaran lo que le ocurría.

Varios peregrinajes a las urgencias de los centros hospitalarios y tratamientos que no terminaban de curar lo que tenía fueron el denominador común en varios meses. Hasta el día que nos dijeron que debía ser hospitalizada con el fin de dar un diagnostico certero.

Conjunto de 4 murales del hospital
Mientras Mónica y Gala subían a la habitación del Materno Infantil volví a casa para coger lo justo para poder pasar los días en el hospital. Nunca se me hizo tan largo el camino hasta Huétor. Pero en cada segundo se me venía una frase de forma continua a la cabeza: “Que lo que tenga que me pase a mí y no a ella”. ¿Cuántas veces habrán pensado eso mis padres cuando a mis hermanas, a mí o a mis sobris e hija les pasaba algo? Con situaciones como estas es cuando te das cuenta lo que te quieren tus padres.

A las pocas horas cuando subía por el ascensor hasta la séptima planta del Materno Infantil me venían a la mente la enorme cantidad de personas que tienen a sus hijos e hijas hospitalizadas, a las que llevan años y años combatiendo contra duras dolencias, a los que tristemente fallecen y a los que sufren enfermedades raras, que al dolor por la lucha contra esta realidad se une la dejadez en la investigación por los poderes públicos y a toparse con un muro como son los medicamentos huérfanos que son aquellos que cuya comercialización no va a generar suficientes beneficios para justificar la inversión de la industria farmacéutica por lo que demandan un incentivo por parte de la administración.

En fin, tantos y tantos pensamientos que te vienen en las horas interminables en el hospital. Buscábamos cualquier motivo para tener a Gala distraída ya que cada vez que se miraba la vía decía: “Pupa, pupa, pupa”. Cuentos, sus canciones favoritas en Youtube o juegos de madera encajables que le compramos ayudaban durante gran parte del día pero la peque ya se estaba despertando y quería movimiento por lo que nos apoderamos del pasillo bien andando, bien usando el gotero como nave espacial para ir de un lugar a otro. Fue ahí donde me dí cuenta de lo importante de tematizar los pasillos de los hospitales. Era víspera de Halloween y con el simple hecho de tener los pasillos decorados servía para sacar una sonrisa tanto a mayores como a los que no son tanto. Además, esos pequeños elementos nos hacían volar por la ventana y salir, aunque fuera unos minutos, de la realidad que estábamos viviendo.
Conjunto de otros 4 murales del hospital

Con la decoración de los pasillos pudimos comprobar que el personal del hospital domina a la perfección la economía circular y la sostenibilidad de nuestro entorno. Gran parte de la decoración estaba hecha con materiales reciclados: fantasmas reutilizando folios, arañas cuyo cuerpo eran cápsulas de café o murciélagos que habían nacido de los cartones de huevos. Es maravilloso como algo tan insignificante a la vista de las personas adultas puede ser algo maravilloso para nuestra infancia.

Llegaba la hora de las comidas y para estirar las piernas bajaba caminando a la calle desde la séptima planta. Fue ahí, en ese mismo instante cuando descubrí un elemento, mejor dicho siete elementos que me abstraían y me ayudaban a escarpar. Eran siete obras de arte dibujadas en los descansillos de cada una de las entreplantas. Algunas con casi 20 años de antigüedad pero que ayudan a ver mucho más allá de la situación que estás viviendo en el hospital. Desconozco las personas autoras de los mismos pero he de decir que me sirvieron para tranquilizar los nervios que en esos días estaban a flor de piel.

Para finalizar esta breve reflexión quisiera darle la enhorabuena a las personas autoras de estos murales así como dar las gracias al personal del hospital por su trato, por su profesionalidad, por su gran empatía y por sacar una sonrisa a la infancia que por allí se ve obligada a pasar. Hacen que esos momentos pasen de la mejor manera posible.

En días como esos eres más consciente aún de lo importante de tener una sanidad pública fuerte, con todo el personal y presupuesto necesario para dar un servicio público de calidad.

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