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| Imagen en primer plano de uno de los murales del hospital |
Y es que, con esto segundo, lo hemos vuelto a vivir con Gala. Han regresado las preocupaciones que teníamos durante el momento del embarazo. Esta etapa se desarrolló en el inicio de la pandemia originada por la Covid-19. Ese momento eran muchos los interrogantes que había sobre este virus que estaba azotando al mundo entero. ¿Cómo se transmite? ¿cómo se puede evitar? Pero a todo esto se unía un temor más, ¿cómo afecta a las embarazadas y a los bebés?
Pues todos esos fantasmas del pasado volvieron de golpe y porrazo. La peque venía arrastrando problemas digestivos desde hacia tiempo. De ahí que optáramos en varias ocasiones, como es lógico, por llevarla al médico para que determinaran lo que le ocurría.
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| Conjunto de 4 murales del hospital |
A las pocas horas cuando subía por el ascensor hasta la séptima planta del Materno Infantil me venían a la mente la enorme cantidad de personas que tienen a sus hijos e hijas hospitalizadas, a las que llevan años y años combatiendo contra duras dolencias, a los que tristemente fallecen y a los que sufren enfermedades raras, que al dolor por la lucha contra esta realidad se une la dejadez en la investigación por los poderes públicos y a toparse con un muro como son los medicamentos huérfanos que son aquellos que cuya comercialización no va a generar suficientes beneficios para justificar la inversión de la industria farmacéutica por lo que demandan un incentivo por parte de la administración.
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| Conjunto de otros 4 murales del hospital |
Con la decoración de los pasillos pudimos comprobar que el personal del hospital domina a la perfección la economía circular y la sostenibilidad de nuestro entorno. Gran parte de la decoración estaba hecha con materiales reciclados: fantasmas reutilizando folios, arañas cuyo cuerpo eran cápsulas de café o murciélagos que habían nacido de los cartones de huevos. Es maravilloso como algo tan insignificante a la vista de las personas adultas puede ser algo maravilloso para nuestra infancia.
Llegaba la hora de las comidas y para estirar las piernas bajaba caminando a la calle desde la séptima planta. Fue ahí, en ese mismo instante cuando descubrí un elemento, mejor dicho siete elementos que me abstraían y me ayudaban a escarpar. Eran siete obras de arte dibujadas en los descansillos de cada una de las entreplantas. Algunas con casi 20 años de antigüedad pero que ayudan a ver mucho más allá de la situación que estás viviendo en el hospital. Desconozco las personas autoras de los mismos pero he de decir que me sirvieron para tranquilizar los nervios que en esos días estaban a flor de piel.
Para finalizar esta breve reflexión quisiera darle la enhorabuena a las personas autoras de estos murales así como dar las gracias al personal del hospital por su trato, por su profesionalidad, por su gran empatía y por sacar una sonrisa a la infancia que por allí se ve obligada a pasar. Hacen que esos momentos pasen de la mejor manera posible.
En días como esos eres más consciente aún de lo importante de tener una sanidad pública fuerte, con todo el personal y presupuesto necesario para dar un servicio público de calidad.

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