No hay granadino ni granadina que no se acuerde del Aquaola, ese parque acuático que abrió sus puertas allá por 1986 en la localidad de Cenes de la Vega. Era como una isla de toboganes de colores y de casetas de tejados azules en una de las laderas de la localidad cenense impregnado bajo un halo vintage ochentero.
![]() |
| Imagen de la entrada al Aquaola |
Volviendo la vista atrás recuerdo alguno de sus famosos espacios los cuales los descubrías tras subir una gran escalera sombría gracias a una cubierta vegetal. ¿Cuál era tu favorito?
1. Piscina de olas. Para mí la más imponente de las atracciones. Espacio enorme en forma de playa (de hecho el espacio se denominaba “Aqua playa”) donde a horas en punto se activaba su máquina de olas. En ella podían venir, si no recuerdo mal, aquellas personas que habían alquilado el rosco hinchable rosa (no tenían que hacer cola para coger los roscos amarillos).
2. Piscina del barco con setas/paraguas de agua. Este lugar era para las y los más pequeños que visitaban el parque. Consistía en un barco con pequeños toboganes. Recuerdo ver allí una zona habilitada para meterte en bolas hinchables que te posibilitaban andar (si se puede llamar así) por el agua.
3. Cafetería. La cafetería y la gran cantidad de mesas separaba los espacios anteriores con todos los que describiré a continuación. Había la posibilidad de adquirir el menú con la entrada o por separado. Los macarrones con tomate y la sandía de postre siempre en mi equipo para reponer fuerzas.
4. Toboganes amarillo y azul. Eran la antesala de las atracciones individuales más fuertes. Estaban genial para ir solo o en pareja y poder iniciarte en estas emociones. Eso sí, si ibas con miedo y te sentabas podías quedarte parado en el último tramo de uno de los toboganes.
5. Tobogán blanco “dormilón” y su cambio al tobogán “Ciclón”. Se le denominaba así, o al menos eso se decía, tanto por la escasa velocidad que cogía como por el balanceo que ibas experimentando en todo el recorrido. Posteriormente se cerró y en su lugar se estableció un tobogán cerrado en una estructura que poseía un semáforo para determinar cuando podías bajar por él.
6. Pistas blandas. Este era uno de mis espacios favoritos, me encantaba tirarme de cabeza y competir con mis amistades para ver quien llegaba el primero al final de la atracción.
7. Veleta y Mulhacén. Estos ya eran palabras mayores. Los probé una vez y “una y no más santo Tomás”. Para los amantes de las emociones fuertes era el ideal pero a mí particularmente no me gustaba ya que la enorme cantidad de agua que te saltaba a la cara te hacía imposible ver nada.
8. Black Pipe. Este f uno de los espacios más recientes que se estableció en el parque. Para subirte en él tenías que coger un rosco doble que debías subir hasta el inicio del río Bravo (si tenías suerte te ayudaba tu compañero sino te tocaba a tí acarrear con él). Una vez en esa zona te introducías en una cueva donde el sonido del agua te volvía sordo y tras colocarte en el rosco y encenderse la luz verde del semáforo que el socorrista del final había activado comenzaba la aventura. Una caída rápida pero divertida y en buena compañía. Sin duda, era uno de los espacios que ocupan mi podio del parque.
9. Río Bravo. Este es otro de los lugares que más me gustaba. Debías coger el rosco (tras hacer una cola guapa) al final del recorrido y realizar la misma subida que he explicado en la atracción anterior. El Río Bravo consistía básicamente en descender un río a lomos de tu rosco hinchable de poza en poza. Como te había costado tanto conseguir el objeto hinchable te apalancabas como si no hubiese un mañana en cada una de las pozas lo que ocasionaba que el equipo de socorrismo tuviera que lanzar por cuesta abajo al persona que no se lanzaba de forma voluntaria. Sin duda, Río Bravo, también en mi top three.
10. Tobogán de descenso al Lago Iguazú. Es otro de los espacios más recientes del parque. Era un tobogán circular muy tranquilo que finalizaba en el Lago Iguazú.
11. Lago Iguazú. Estaba en la parte más inferior del parque y en ella encontrabas numerosas zonas de obstáculos: zona de cataratas, anillas y escaleras para ir de una en una sin caerte al agua, tobogán pequeño que te lanzaba disparado o zona de salto a la parte más profunda del parque, ¿podría tener 3 metros de profundidad aquel lugar).
12. Piscina de bolas y de Los Baños de Venus. Esta era la zona más apartada y que, a mí particularmente, menos me gustaba. La piscina de bolas era un recinto cerrado acuático con bolas para las y los más pequeños y los Baños de Venus consistía en una piscina con doble entrada de escalera romana en la que emanaban miles de burbujas lo que la convertía en el mayor jacuzzi que yo había visto.
Y después de tanta diversión tocaba finalizar el día con un gran gofre de chocolate y nata que te ibas comiendo mientras descendías por esa escalera con cubierta vegetal para ver, antes de salir por los tornos metálicos, las fotos que el equipo de fotografía había hecho a sus visitantes.
Espero que con este breve recorrido te haya hecho revivir buenos momentos deseando que, en un futuro próximo, el parque vuelva a abrir sus puertas y vuelva a hacer las delicias de numerosas generaciones de granadinas y granadinos.
Para finalizar os dejo una auténtica joya de Antonio Ariza Muñoz donde filmó el parque en el año 1991.

No hay comentarios:
Publicar un comentario