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| Momentos donde he leído este libro |
Este bonito y original libro de Juan Pinilla nos abre ante nuestros ojos no solo una nueva y brillante faceta del cantaor sino que nos descubre una visión de Granada y de su área metropolitana desde un prisma de solidaridad muy lejos de aquella ciudad “que entierra sus ríos y mata a sus poetas”.
Este libro lo he podido leer durante el mes de julio de 2025. Días previos tuvimos la presentación de esta bonita historia en los Jardines de Huerta Cercada, actividad promovida por IU Huétor Vega (Pulsa aquí para ver la presentación)
Allí en este pintoresco enclave hueteño Pinilla, también hueteño (pero de Huétor Tájar) con una expresión en su cara de emoción e ilusión como el que ha vivido y sentido cada una de sus palabras que contienen su ejemplar, nos desmenuzaba algunos fragmentos de su obra bien leyéndolos, bien cantándolos.
Entre sus páginas se narra la historia de dos personas con un corazón que no les cabe en el pecho.
Samo, universitario que vive en un piso de estudiantes, y Wadima, migrante que ha pasado un auténtico calvario para cruzar el estrecho, nos muestran el significado más puro y profundo de la palabra AMISTAD (así como mayúsculas).
Recordando todo lo que pasó Wadima para llegar a nuestras costas me trae a la mente la frase de Warsan Shire de "Nadie pone a su hijo en un barco salvo que el agua sea más segura que la tierra". ¿Nos hemos parado a pensar las calamidades por las que han tenido que pasar el chico que está en un semáforo vendiendo ambientadores o en un descampado aparcando coches?
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| Presentación del libro en Huétor Vega. Foto Eduardo Tebar |
Y es que la vida de Wadima me ha hecho reflexionar en el sentido que hace falta muy poco para que una vida con futuro y próspera se vea en peligro por un golpe de Estado y te quedes en la más absoluta nada. Estas situaciones nos deberían abrir los ojos con el fin de ser más solidarios puesto que puede que nos podamos ver inmersos en situaciones similares.
Lugares como el barrio de san Lázaro, sus bares de tapas, los comercios con más solera (barrio que me recuerda a mi época de estudiante de oposiciones), los pueblos con seña de identidad como los del Poniente Granaíno, el Albayzín, el Sacromonte, La Tertulia, Pedro Antonio, el cine El Madrigal, esos campos de fútbol de tierra y un lugar muy cercano a mi pueblo en la Vega Sur de Granada son algunos de los lugares por los que te hacen viajar el más de tres centenares de páginas que contiene este libro. Son espacios tan habituales, tan bien descritos que te los hace vivir en primera persona.
Pinilla además, nos muestra, una juventud con inquietudes, con ganas de formarse, con entusiasmo por conocer todo lo que engloba al arte de nuestra ciudad, de disfrutar de conversaciones profundas.
Es una obra que nos muestra como la solidaridad internacionalista es más grande que proclamas racistas y xenófobas que nos intentan imponer determinados sectores y que esta solidaridad traspasa, no solo fronteras sino generaciones poniendo en valor el papel de nuestros mayores donde lo han dado todo por la democracia desde la clandestinidad jugándose la libertad, e incluso, la vida.
Es, por tanto, un libro que huye tanto del individualismo como de la gerontofobia tan latente en la sociedad actual.
Está tan bien elaborado que parece, una historia autobiográfica del autor. Sin duda merece la pena su lectura.
Pd. Si me tuviera que quedar con una frase más allá de la del título me quedaría con esta: “Y los suspiros hallaron su antídoto”, una maravilla.


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