Córdoba es una ciudad que lo tiene absolutamente todo: cultura, belleza, encanto y sus calles han sido testigo de numerosos hechos históricos que sin la ciudad califal no se podrían entender hoy en día. El imperio romano, capital del Emirato de Córdoba convirtiéndose, durante el Califato de Córdoba en la ciudad más habitada, culta y opulenta de Europa y líder mundial en Educación o ciudad que vio pasear al mítico Julio Anguita, nuestro califa rojo.
A continuación dejaré una serie de puntos de interés de la ciudad de Córdoba con una breve reseña de los mismos en el orden en el que aparecen en el video del final del post.
1. Torre de la Calahorra: Se encuentra en el extremo sur del Puente Romano, enclave de control y defensa desde la antigüedad, mencionada en alguna fuente árabe sobre al-Andalus, y en numerosas referencias históricas desde la conquista cristiana de Córdoba hasta la actualidad. Su arquitectura refleja sus sucesivas remodelaciones. El arco de herradura funcionaría como puerta anexa al puente, y su recinto rectangular flanqueado por torres se reforzaría en el siglo XII.
A principios del siglo XX fue declarada monumento histórico artístico. Tras variados usos, en la actualidad acoge el Museo Vivo de al-Andalus, sobre la convivencia entre las culturas judía, cristiana y musulmana.
2. Puente Romano: El conjunto de la Mezquita, el río, la Puerta del Puente y el mismo Puente Romano de Córdoba, conforman una de las vistas más exquisitas de la ciudad, máxime aún si se visita al atardecer, en esa hora incierta en la que los últimos rayos de sol doran las superficies. El citado puente, levantado en el siglo I a. C., ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la Historia. La estructura principal data del medievo, siendo la intervención más reciente de 1876. Consta de dieciséis arcos, cuatro apuntados y el resto de medio punto. En el centro del antepecho se erige una escultura de San Rafael, obra del siglo XVI, realizada por Bernabé Gómez del Río.
3. Alcázar de los Reyes Cristianos: Fortaleza y palacio de sólidos muros que encierra en su interior gran parte de la evolución arquitectónica de Córdoba. Restos romanos y visigodos conviven con los de origen árabe en este majestuoso solar, ya que fue lugar predilecto de los distintos gobernantes de la ciudad. Cuando en 1236 Córdoba es conquistada por Fernando III el Santo, el edificio, que formaba parte del antiguo Palacio Califal, estaba totalmente asolado. Alfonso X el Sabio comienza su restauración, completada durante el reinado de Alfonso XI. A lo largo de la Historia se le ha dado múltiples usos, como Sede del Santo Oficio (Inquisición), o cárcel (en la primera mitad del S. XIX).
4. Bar Santos: único e inimitable, que nació hace más de 50 años cuando Francisco Santos alquiló el lugar por primera vez para abrir su propio negocio conocido por sus famosísimas tortillas.
5. Teatro Góngora: El "cine" Góngora fue construido entre los años 1929 y 1932 por el arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto. Fue uno de los teatros más importantes de la ciudad y en la década de los 80 prácticamente el único por el cierre del Gran Teatro. En su sala, además de representaciones teatrales y cinematográficas, se celebraron conciertos, mítines y diversos actos.
La terraza era quizás el cine de verano más "educado", por lo silencioso, de la época, así como uno de los más modernos de la ciudad. Se podía acceder a él en ascensor o por las escaleras y ofrecía mecedoras, además de las habituales sillas distintas de las de los demás cines de verano.
6. Plaza de las Tendillas: Considerada como la plaza más céntrica de la ciudad, su configuración actual data de los años veinte del pasado siglo. Situada en pleno centro comercial de Córdoba, en 1999 se inauguró la nueva remodelación de esta carismática plaza y la fuente que alberga. El novedoso diseño y la acertada iluminación de esta última caminan de la mano con el respeto por la tradición. A ambos lados y en el suelo se disponen treinta y dos chorros de agua que aplacan el calor estival y divierten a los más pequeños.
Es uno de los lugares preferidos de encuentro para cordobeses y visitantes.
7. Avda. del Gran Capitán: La Avenida del Gran Capitán, también conocida popularmente como Bulevar del Gran Capitán, es una de las calles más importantes de la ciudad de Córdoba.
Su extremo sur se sitúa en la confluencia de las calles Gondomar y Concepción, frente a la Iglesia de San Nicolás de la Villa. Desde ahí se prolonga hacia el norte en forma de bulevar peatonal hasta llegar a la Avenida de la Ronda de los Tejares. En este primer tramo confluyen en ella las calles Morería, Góngora, Alonso de Aguilar y Conde de Robledo. Para conocer su historia pulsa aquí.
8. Templo Romano: Junto al Ayuntamiento, se encuentra situado el único Templo Romano de Córdoba del que nos ha llegado evidencia arqueológica. Dedicado al culto imperial, asombra por sus grandes dimensiones. Formó parte del Foro Provincial junto con un circo. Originariamente estaba elevado sobre un podio y contaba con seis columnas exentas de tipo corintio en su entrada. Frente a ésta se levantaba el ara o altar. La reconstrucción, llevada a cabo por el arquitecto Félix Hernández, ha aportado a Córdoba una muestra más de la grandiosidad de esta urbe en época romana. Algunas de las piezas originales del templo se encuentran expuestas en el Museo Arqueológico o en inusuales y bellos rincones de la ciudad, como la columna estriada de la plaza de la Doblas.
9. Ayuntamiento: El Ayuntamiento de Córdoba, en su acepción inmobiliaria, alberga el gobierno del conjunto de instituciones que integran la administración local de la ciudad de Córdoba y está situado en la calle Capitulares.
En el siglo XVI, el rey Felipe II de España mandó construir el edificio inicial del Ayuntamiento. Tras su traslado, el actual edificio fue inaugurado el 28 de febrero de 1985.
Durante las obras de construcción, en los años 1950, salieron a la luz los restos de un templo romano y del lienzo sur de la muralla romana, parte de la cual fue integrada en el edificio. Hasta principios del siglo XXI, el Ayuntamiento albergó la escultura de Eduardo Barrón, «La Educación de Nerón», cedida de modo temporal por el Museo del Prado de Madrid.
10. Plaza de la Corredera: El lugar donde hoy se encuentra esta plaza se cree que en su día ocupó parte del Circo Romano. Las intervenciones arqueológicas han rescatado, de esta época, unos fabulosos mosaicos, expuestos en el Alcázar de los Reyes Cristianos. La actual disposición rectangular y porticada con arcos en su parte inferior, entronca esta construcción con las realizadas en las ciudades castellanas, lo que la constituye como única de su especie en Andalucía. Antiguamente se utilizaba como plaza de toros, conservando aún hoy una calleja llamada Toril. Después de pasar por zona de celebración de actos de fe, pregones y ejecuciones durante la Invasión Francesa, hoy puede disfrutarse de una amplia gama de cafés y bares de copas.
11. Plaza del Potro: Situada en el barrio de la Ajerquía, debe su nombre a la fuente renacentista que la preside, cuyo principal elemento decorativo es la figura de un potro. Tradicionalmente fue lugar de compra-venta de ganado y de actividades artesanales, tal y como demuestra la famosa Posada del mismo nombre. Hoy en día acoge en uno de sus laterales los museos de Bellas Artes y Julio Romero de Torres.
12. Iglesia y Claustro san Francisco: Los restos, en parte restaurados, del claustro de esta iglesia conventual, envuelven esta parte de Córdoba en un ambiente casi romántico. Fundado en el siglo XIII, las remodelaciones barrocas inundan convento y templo, destrozado tras las desamortizaciones del XIX. La portada de acceso, realizada en mármol y de estética barroca, acoge una hornacina con la imagen de Fernando III el Santo. La iglesia, de una sola nave y crucero, alberga un precioso retablo dieciochesco.
13. Calle Cuesta del Bailío: Su nombre proviene de la Casa del Bailío, residencia del bailío realizada en 1530 en la parte alta de la Cuesta con bella fachada renacentista, nombrada así por el cargo que ostentaba su dueño y que da nombre a la cuesta, comunicando con la Plaza de Capuchinos y con el Cristo de los Faroles. Dicha casa palaciega perteneció a los Fernández de Córdoba, que ostentaron dicho cargo político. La fachada fue realizada por el arquitecto Hernán Ruiz II y se considera un ejemplo representativo de la arquitectura cordobesa del siglo XVI.
14. Plaza de Capuchinos. Cristo de los Faroles: La popular plaza de Capuchinos sobrecoge por la sobriedad de su diseño. Las austeras paredes inmaculadas se ven interrumpidas por las portadas en piedra del convento Santo Ángel.
En el centro de la plazoleta se levanta una de las imágenes más singulares de Córdoba: El Cristo de los Faroles. La blancura de los muros que lo rodean sobresalta el efecto dramático de este crucificado barroco. Los faroles de hierro que lo acompañan han configurado el nombre de la escultura.
15. Triunfo de san Rafael: Los triunfos, pues así han dado en llamarse, constituyen una representación fervorosa de la devoción popular. En años de grandes penurias o epidemias, las gentes de Córdoba se encomendaban a su Santo Custodio, erigiendo triunfos por doquier.
Cercano a la puerta del Puente encontramos el más vistoso de todos. Realizado en el siglo XVIII, fue terminado por Miguel de Verdiguer. La etérea columna que sustenta al Arcángel se erige sobre una torre que hunde sus muros, a su vez, en una gruta. Son símbolos del inframundo, lo terreno y lo divino.
16. Puerta del Puente: Originariamente formaba parte de las murallas que cercaban la ciudad, conociéndose como puerta en la reconquista bajo el nombre de Puerta de Algeciras, ya que era ruta sureña de entrada a Córdoba. En el siglo XVI, Hernán Ruiz III acomete una importante remodelación a causa de la visita de Felipe II a la ciudad, confiriéndole el monumental aspecto que podemos ver hoy en día. Realizada en tres cuerpos, cierra los dos extremos con columnas estriadas, dejando en el centro el vano adintelado coronado con frontón curvo.
A principios del siglo XX se independiza de las construcciones que la flanqueaban y se rebaja el terreno hasta recuperar la altura original.
Actualmente, la Puerta del Puente es un monumento visitable. El público tiene acceso a una Sala de Exposiciones permanente que ilustra su historia a través de una cuidada selección de textos e imágenes y al Mirador situado en la parte superior, desde donde se puede observar una magnífica panorámica de todo el entorno monumental.
17. Casa Patio calle san Basilio, 44: Esta antigua casa de vecinos, antes San Basilio 50, es un ejemplo de conservación, pues mantiene el estilo arquitectónico que originariamente poseía.
El lugar que hoy ocupa nuestra Mezquita-Catedral parece haber estado, desde antiguo, dedicado al culto de diferentes divinidades. Bajo dominación visigoda se construyó en este mismo solar la basílica de San Vicente, sobre la que se edificó, tras el pago de parte del solar, la primitiva mezquita. Esta basílica, de planta rectangular fue compartida por los cristianos y musulmanes durante un tiempo. Cuando la población musulmana fue creciendo, la basílica fue adquirida totalmente por Abderraman I y destruida para la definitiva construcción de la primera Mezquita Alhama o principal de la ciudad. En la actualidad algunos elementos constructivos del edificio visigodo se encuentran integrados en el primer tramo de Abderraman I.
La gran Mezquita consta de dos zonas diferenciadas, el patio o sahn porticado, donde se levanta el alminar (bajo la torre renacentista), única intervención de Abd al- Rahman III, y la sala de oración o haram. El espacio interior se dispone sobre un concierto de columnas y arcadas bicolores de gran efecto cromático. Cinco son las zonas en las que se divide el recinto, correspondiendo cada una de ellas a las distintas ampliaciones llevadas a cabo.
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