Cuento 31. Una pregunta sin respuesta
Este cuento nos muestra que aunque tengamos preguntas sin responder, éstas no deben impedirnos que vivamos al 100% el presente. En numerosas ocasiones nos preocupamos por hechos que, con el paso del tiempo, no llegan a ningún lado. Para relativizar las coas suelo usar un truco que sirve bastante y es hacerme la siguiente pregunta cuando tengo un problema: ¿Esto que ha ocurrido o que puede ocurrir tendrá importancia dentro de un año? Si la respuesta es no, dedico mis esfuerzos y mi preocupación para aquellos asuntos más trascendentales o que pueden tener más importancia. En el cuento que nos ocupa el asunto es la muerte, bien es verdad que es importante, pero pensando en ella no debemos obviar el disfrutar cuando estamos vivos. Un abrazo y ¡Feliz y reivindicativo 1º de mayo!