¡Qué bonito es soñar! Eterna Lucha
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| Este plantilla forma un auténtico EQUIPO |
En el año 2001, cuando estaba a punto de cumplir los 16
años, el Granada CF llegó a cuartos de final de la copa del Rey. Esta
competición supuso un grano de alegría a la afición rojiblanca horizontal
después de vivir la temporada anterior uno de los episodios más trágicos de la
historia del club, el ascenso del Real Murcia en el feudo nazarí unos meses
antes.
El equipo, entrenado por aquel entonces por José Ángel
Moreno, eliminó al decano del fútbol nacional, el Recreativo de Huelva y al
Villarreal, éste último en tanda de penaltis. Ahí fue donde el portero Pindado
grabó con letras de oro su nombre en la historia del club. Ya en octavos nos
visitó el Guadix y dicho partido será recordado por el famoso lanzamiento de
Cervián justo en mi portería, la del fondo norte. Gran revuelo supuso dicho
penal debido a la validez de ese lanzamiento donde el cuerpo técnico del equipo
accitano reclamaba que no era legal al entrar el balón en la portería al ser
rechazado por el guardameta, botar delante de la línea de gol y entrar
posteriormente entendiéndose que se producía una segunda jugada. Hoy día sigue
la polémica sobre el mismo.
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| Lo que disfruté con mi padre |
Pues 19 años después y tras vivir como el equipo ha experimentado
infinidad de cambios y vivencias (descenso a tercera división, los jugadores de
rodillas en el césped pidiendo cobrar, subida meteórica a primera, paso de jugadores
de primer nivel por nuestras filas, descenso a segunda y vuelta a la élite...)
nos encontramos de nuevo con el conjunto filipino superando eliminatorias de
copa donde no solo ha llegado a cuartos, sino que ha roto ese techo llegando a
semifinales, hecho que no ocurría desde hace 51 años.
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| Lanzamiento de penalti que dio la victoria al Granada |
Pero si en el mes de marzo creíamos haberlo visto todo en
esa semifinal contra el Athletic Club (por cierto, último partido que se
disputó con público en el Nuevo Los Cármenes) la realidad nos iba a dar una
nueva alegría a la sufrida afición nazarí. Tras meses de dura pandemia, se
retomó la competición liguera. Ese parón de más de 3 meses no consiguió romper
la dinámica y el trabajo de un equipo que se concentró (el único de primera
división) para trabajar las últimas 11 jornadas que faltaban por disputarse con
33 puntos en juego donde estaba a tiro de piedra no solo la salvación (que se consiguió
5 jornadas antes de la finalización de la competición) sino que tras la victoria
en ese estadio talismán como es Anoeta situaba a un paso entrar en competición
europea por primera vez en la historia del Granada.
Y así fue, entre los equipos que se disputaban los dos
últimos puestos de Europa League, el Granada estaba situado en último lugar,
tenía que ganar y esperar el pinchazo de los demás rivales. Otra vez se cruzaba
en nuestro camino el Athletic Club como rival para alcanzar nuestros sueños. El
equipo debía ganar y ganó, ¡vaya si ganó! Y Valencia y Getafe no consiguieron sendas
victorias lo que suponía que en la temporada próxima nuestro equipo de rayas
horizontales iba a recorrer Europa por vez primera en sus casi 90 años de
historia.
Diego Martínez y todo su cuerpo técnico ha conseguido que este
EQUIPO (con mayúsculas) juega de tú a tú a los grandes, juega sin faltarle el
respeto a equipos de inferior categoría, juego cada partido como si fuera el
último. Ha conseguido que independientemente del resultado el equipo se deja la
piel desde el primer minuto al último.
Es un plantel en el que todos sus elementos (técnicos,
jugadores, afición…) reman en la misma dirección con un trabajo digno de admirar
y con un modelo de juego muy definido donde los jugadores que les toque salir
de inicio trabajan de forma solidaria con un objetivo claro. Esta plantilla
forma parte de la historia viva del club. Dentro de unos años miraremos hacia
atrás y recordaremos no a un jugador o a dos, sino a toda una plantilla formada
por jugadores veteranos como Soldado o canteranos como Neva que se arremangan,
luchan y compiten por estos colores. La afición os estará siempre agradecidos y
no por las victorias, sino porque en cada partido os dejáis el alma con
independencia del resultado.
¡Qué suerte es ser del Granada CF donde en los momentos
malos ese amor incondicional persiste y donde en los buenos el sabor es el
triple que el que saborean los grandes!
#eternalucha



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