Las personas heróicas están delante de tus ojos
En
estos momentos de incertidumbre, de temor, de miedo… es cuando relativizas
muchas cosas que creías prioritarias y pones en el centro de tu vida lo que realmente
es importante.
Relativizas
y dejas a un segundo plano el equipo de fútbol de tus amores, la suspensión de
las competiciones deportivas, tu pasión por la Semana Santa, un viaje planeado
o las actividades extraescolares de tus hijas e hijos.
Es
cuando lees en los medios digitales o escuchas en la radio y la televisión que
te debes quedar en casa, que empieza una cuarentena y que debes realizar
actividades, tan sencillas como cotidianas, como estornudar en el antebrazo,
hablar con otras personas a una distancia de más de un metro o lavarte las
manos con frecuencia y de forma adecuada.
Estas
precauciones nos han vuelto a trasladar en el tiempo a hace justo diez años
cuando tuvimos la visita de la Gripe A. Desde ese invierno de 2009, elementos
tales como los geles limpiadores de manos se han convertido en compañeros de nuestro
vivir diario.
Pero
entre medidas de seguridad, protocolos de actuación y ruedas de prensa de los
diferentes cargos políticos nos encontramos que, tras ese eclipse que generan
los futbolistas famosos y los héroes de las películas de las actualidad, se
esconden personas que por mucho que quieran oír y obedecer a pies juntillas las
recomendaciones de quedarse en casa les ha sido imposible ya que han tenido y
tienen que ir a trabajar para atendernos.
Estos
héroes y heroínas no llevan capa. Y, con su trabajo, hacen una actividad vital
y por eso, desde este humilde artículo, deseo rendir un merecido reconocimiento
por su gran profesionalidad.
En
la punta del iceberg, en la parte más visible, se encuentran el colectivo de
profesionales sanitarios. No son pocos los esfuerzos titánicos que realizan en
su puesto de trabajo enfrentándose a horarios interminables, recortes
presupuestarios, “overbooking” de pacientes o incluso a varios episodios de
agresiones. Por eso, debemos garantizar que la sanidad pública tenga hasta el último
recurso disponible por parte de las administraciones en todo momento. Ahora es
cuando somos conscientes que tener un sistema público de salud es la piedra
angular sobre la que se debe apoyar nuestra sociedad. Por ello, debemos apostar
por el blindaje de los servicios públicos esenciales supeditando la economía a
las personas y no al revés.
Pero
junto a este colectivo se encuentran otros tantos que hacen una labor encomiable.
Cómo no destacar a toda la clase trabajadora que se encuentran en las farmacias,
en los supermercados, a las personas que transportan toda la mercancía para estos
comercios, al sector de la limpieza de edificios y las calles, a la policía y
bomberos, al profesorado, al sector de los medios de comunicación, al colectivo
de Servicio de Ayuda a Domicilio donde a su situación precaria se une la falta
de medios y de instrucciones, por parte de la administración autonómica, para
realizar su trabajo que, a palabras de una compañera del sector, “luchan contra
viento y marea dándolo todo para que los mayores tengan el servicio de Ayuda a
Domicilio de la manera más digna posible a pesar de ser invisibles”. Y tantos
grupos de trabajadoras y de trabajadores que no menciono en estas líneas y que
merecen mi más profunda admiración.
Como
veis, en momentos de crisis es donde se hace más evidente la necesidad de
cooperar entre todas las personas que formamos nuestra sociedad para alcanzar
los objetivos propuestos. Dejando muy claro que la cooperación es el camino hacia
un trabajo conjunto, en bloque, donde la palabra competición la eliminemos de
nuestro vocabulario.
Y
con ese espíritu de cooperación debemos mirar el presente y el futuro. Por eso,
las personas heroicas no están en los comics ni en las películas de Los
Vengadores ni de La Liga de la Justicia, están en tu día a día, están delante
de tus ojos bien cuando vas al supermercado, a la farmacia o a los centros
médicos, pero también cuando te miras al espejo, porque en tu mano está cumplir
con las obligaciones para detener el coronavirus, porque esa persona heroica también
está dentro de ti.
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