Las PTIS y el olvido de la Junta
Las siglas PTIS (Personal
Técnico de Integración Social) se han convertido en las dos caras de una misma moneda.
La cara, con sus trabajadoras al frente, es sinónimo de lucha, de
reivindicación, de entrega y de profesionalidad. Y la cruz, gracias al gobierno
de la Junta de Andalucía, es la incertidumbre, el miedo y la precarización
laboral del sector.
Como maestro, he
podido vivir de primera mano estas dos situaciones que viven las compañeras
(recordemos que más del 90% lo constituyen mujeres) de PTIS en su día a día.
Unas compañeras que se desviven por su alumnado y que son imprescindibles para
garantizar una educación pública de calidad, una enseñanza inclusiva, una escuela
de tod@s para tod@s constituyendo, por tanto, un eslabón fundamental al desarrollar
acciones de apoyo, de colaboración y de ayuda incondicional, tanto a las niñas
y niños con necesidades específicas de apoyo educativo como al profesorado que
tutoriza al mismo.
Pero, a la par
que están al pie del cañón en los colegios, lo están en las calles con sus
camisetas rosas reivindicando una certidumbre laboral que se les niega por
parte del ejecutivo autonómico. El pasado diciembre las 2000 trabajadoras del
sector tomaron las calles ante el desamparo, el abandono y la situación de
vulnerabilidad frente a la postura adoptada por la Junta, ya que temían que,
bajo las condiciones esbozadas por el ejecutivo, no se les reconociera ni la
experiencia ni la antigüedad en el desarrollo de su labor profesional en los
centros educativos públicos de Andalucía (realizada en condiciones laborales
muy precarias).
Si el año 2019
finalizó con el colectivo en la calle, 2020 se inició de la misma manera y fue
con una huelga el 15 de enero ocasionada por el Informe General de la Junta de Andalucía
de 2016, donde se afirma negro sobre blanco que la Agencia Pública Andaluza de
Educación (APAE) no tiene competencias para la contratación del Servicio de
Apoyo y Asistencia al Alumnado con Necesidades Educativas Especiales, instando
al gobierno andaluz, concretamente + a la Consejería de Educación, a convertir
en públicos los puestos que desempeñan en la actualidad antes de 2022.
A toda esta incertidumbre
y conflictos, se suma el último suceso ocurrido una vez convocado el estado de
alarma, donde 95 trabajadoras en Granada solo han cobrado, en algunos casos,
los días de marzo previos a la declaración del estado de alarma.
¿El problema? Surge
cuando una sola empresa contrata los distintos lotes de trabajadores en
distintas fechas, según las licitaciones de la Agencia. Al adquirir los lotes el
27 y 28 de febrero no tiene en ningún caso facturación completa de dichos mes
para presentar a la APAE y poder hacer frente al pago de marzo siendo, por
tanto, una facturación insuficiente.
Esta situación deja
en un “limbo” legislativo a las trabajadoras granadinas del sector, arrojándolas
a una situación económica muy delicada, puesto que tienen cargas familiares y
numerosos gastos a los que deben atender y aún no han recibido su salario
correspondiente.
La Consejería y
la Agencia Pública Andaluza de Educación debe ejecutar las medidas oportunas para
garantizar las condiciones laborales y salariales de las trabajadoras de PTIS, colectivo que
vuelve a estar en el ojo del huracán por enésima vez en este curso académico.
Espero que, en un
futuro próximo, las compañeras de PTIS solo tengan en el horizonte las
actuaciones con su alumnado y no tengan que mirar de reojo (ni por el retrovisor)
la espada de Damocles de su situación y su futuro laboral.
Comentarios
Publicar un comentario