38 vueltas al sol, ¡muchas gracias por acompañarme en ellas!
Como bien se dice, “es de bien nacido ser agradecido”. Por lo que comienzo dando las gracias a todas las personas que os habéis acordado y que me habéis felicitado por mi trigésimo octavo cumpleaños.
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| Recopilación de las imágenes del día |
Bueno a lo que iba. Todos los cumpleaños son especiales y este no iba ser menos. Era el primero con Vega en mi vida y uno de los pocos que cayendo entre semana iba a disfrutar de mi familia al tener permiso de paternidad. De ahí que no haya desaprovechado la ocasión para saborear segundo a segundo este bonito día.
Comencé activando el cuerpo, y para combatir los dolores de espalda (la edad es lo que tiene), con un poco de ejercicio en el gimnasio para, posteriormente, cargar las pilas desayunando con mi familia. Acto seguido hemos acudido a una de las farmacias de Huétor a comprar una vacuna de Vega (sí, tocaba también médico) y ya de paso me he autoregalado un perfume de esos que su olor se parece a los famosos pero que no se pueden decir las equivalencias (mi favorita es el número 71 por si gustáis regalármela jajaja). Tras regalarme en la farmacia el gel del mismo número nos hemos ido al Consultorio para hacer dos tareas importantes, una la vacuna a Vega, la otra poner una reclamación a la Junta (en el día da tiempo para todo) ya que llevo desde el 9 de febrero para una eco y eso no puede ser, la sanidad pública se defiende sí o sí.
Bueno, que me desvío. Como teníamos que esperar a que Gala saliera del cole y le debíamos una visita a nuestros amigos Alicia y Juan para ver su nueva casa, le hemos llevado unos detalles que compramos en su día en la Despensa de María: pan, sal (de esas raras de escamas y con mijillas de aceituna. Yo odio las aceitunas así que si me vais a regalar sal que sea del Himalaya o de esa sal negra) y aceite de oliva de la empresa hueteña Naranjas Jiménez. Nuestros compañeros tienen una casa preciosa en la que, ahora, tienen faena para ordenar toda la mudanza. Y como soy buen compañero les he ayudado quitando chismes llevándome una Play que iban a tirar jaja.
Ya era la hora de comer y el cuerpo me pedía comida étnica (árabe e india son mis favoritas) pero nos hemos decantado por un mexicano. Todo riquísimo.
¿Pero aquí termina el día? ¡Qué va! Le dije a Gala que después del cole íbamos a subirnos en el tren, y anda que se le ha olvidado a la artista. Nos hemos subido en el Palacio de Deportes para bajarnos en Recogidas. Mi idea era clara… ¡el primer helado de la temporada! ¿Y dónde se toma uno el primer helado del año? Yo lo tengo claro, en “Los Italianos”.
Pues con Mónica dándole el pecho a Vega en plena Gran Vía, Gala y yo hemos hecho cola hasta comprar los tickets. Durante los 5 minutos de cola he escuchado como unas 300 veces: “¡Quiero chocoate, de chocoate papi!”. Pues de chocolate que le he comprado a la niña el helado (el mío era de nata como no podía ser de otro modo). Para salir de la heladería otra odisea. El helado de chocolate en la mano de Gala iba rozando la ropa de las personas que estaban en el estrecho local y no me preguntéis cómo pero se iban salvando milagrosamente del lamparón de chocolate del helado de Gala. Tras salir nos sentamos en un poyete de una farmacia y, ¿cual es mi sorpresa? Que no se come el chocolate sino el barquillo dejándolo como un queso gruyere. El fin del helado ya os lo podéis imaginar.
Tras comérnoslo toca volver de nuevo al Zaidín en el metro (hay que usar el transporte público) para subir a Huétor a cenar (cayó un shawarma de Sahat) y descansar. Pero el día iba a deparar una última sorpresa, además de la videollamada de mis padres preguntándome por el día, Gala y su mamá han preparado una tarta con Play-Doh con una vela encima.
Después de cantarme cumpleaños feliz, unas cuantas veces y soplar Gala la vela otras tantas sin dejarme a mí soplarla, termina este bonito día en el que no me puedo sentir más afortunado por estos bonitos momentos y por las innumerables muestras de cariño que he recibido por las diferentes redes sociales.
Así que cerramos los ojos, respiramos y tomamos impulso que toca seguir bebiendo la vida sorbo a sorbo ya que como decía Pau Donés, “Vivir es urgente”.

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