Soy papá #7. Me siento como Indiana Jones

Si os hablo de un personaje que lleva sombrero, látigo, bandolera, chaqueta de cuero marrón y que se dedica a la Arqueología, ¿sabríais decirme a quién me refiero?

Fotograma de la esciena a la que hago referencia en el texto
Efectivamente, se trata de Henry Walton Jones Jr, alias “Indiana Jones”. Ese mítico personaje de la franquicia del mismo nombre de Steven Spielberg y George Lucas cuya banda sonora la creó el enorme John Williams.

Pero si cierras los ojos e imaginas una escena de esta saga puede que te venga a la mente la misma que a mí. Ocurre en el principio de la primera película, “Indiana Jones en busca del Arca perdida”, cuando Indiana se adentra en una cueva de sudamérica junto a un jovencísimo Alfred Molina para coger un ídolo de oro macizo.

Tras pasar varias trampas llega el momento clave en el que debe cambiar esta figura de oro por un saco de arena con el objetivo de no despertar otros terribles peligros. Pero a pesar de tener mucho cuidado y de eliminar arena del saco, para que pesara igual que la figura, las trampas se activan entre ellas la famosa bola gigante que persigue a nuestro aventurero.

¿Y qué tiene esta escena en común con mi pequeña Vega? Que ya puedes puedes andar con cuidado, dejarla en la cuna como si fuera una pluma y manipular la mantita como si estuvieras desactivando una bomba que, como des un paso en falso o realices un movimiento que haga 1 decibelio de ruido, la niña se despierta de golpe.

Ya puede estar en el séptimo sueño que como la dejes con el más mínimo fallo se desatan las trampas. Eso sí, en lugar de los dardos venenosos, de las púas gigantes que atraviesan tu cuerpo y de la bola gigante que va detrás tuya intentando dejarte aplastado como un sello, lo que ocurre es algo muchísimo peor: a Vega se le abren los ojos como platos y la boca emite sonidos cual sirena de ambulancia antigua.

Y si crees que con eso se ha acabado todo estás en un tremendo error. La cosa puede empeorar de forma exponencial en el caso de llegar los llantos a oídos de Gala, que duerme plácidamente. Entonces ya sí se despierta la maldición del arca perdida, del templo maldito y la del cáliz de la última cruzada.

Por si las moscas hemos trasladado a Gala ya a su dormitorio con el fin de minimizar al máximo el despertar “silencioso” de Vega.

Comentarios

  1. Eso es lo que es ser padre 😃,ya pasará esta etapa y vendrán otra que te harán añorar está 😜.
    Pero siempre serán tus princesita ...

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