No al transfuguismo
Siempre se ha considerado que un cargo público adquiría la condición de tránsfuga cuando abandonaba su formación política para irse a otra.
Pero en noviembre de 2020 se aprobó, por más de 15 partidos políticos entre los que están IU, PSOE, PP y Podemos, el Pacto Antitransfuguismo. En este texto se amplia de forma sustancial la condición de tránsfuga entendiéndose como tal “a los y las representantes locales, autonómicos y estatales que, traicionando al sujeto político (partidos políticos, coaliciones o agrupaciones de electores) que los y las presentó a las correspondientes elecciones, hayan abandonado el mismo, hayan sido expulsados o se aparten del criterio fijado por sus órganos competentes”.Este texto fue fruto del consenso en aras de respetar la voluntad de la ciudadanía expresada en los diferentes procesos electorales y con la lealtad política en las instituciones resultantes de las mismas.
Estamos hablando, por tanto, de un tema de pureza y limpieza democrática en el que tenemos y debemos ser intolerantes con cualquier tipo de conducta que esté englobada dentro de la condición de tránsfuga.
No se puede justificar ni tener una actitud tibia ante el transfuguismo. Se ha de ser contundente y tomar cuantas medidas sean necesarias para combatirlo y erradicarlo aunque ello suponga perder “el poder” en las instituciones. Aquella persona que sustenta su poder en personas tránsfugas demuestra que es más importante conservar su sillón que la imagen de la institución a la que representa. Y en política, al igual que en muchos aspectos de la vida, no todo vale.
En cuanto a la persona que se presenta por un partido y es expulsada del mismo (o por otro supuesto especificado en el inicio del artículo) y decide mantener el acta de cargo público legitima un fraude a la población que votó a esa organización en los comicios. Anteponen, en este caso, sus intereses personales y económicos al proyecto que los acogió con los brazos abiertos.
En IU lo tenemos claro, no vamos a permitir ni un caso de transfuguismo en las instituciones en las que tengamos representación puesto que este hecho es sinónimo de corrupción. No valen excusas, no vale anteponer el poder, no vale justificar determinadas actitudes, debemos actuar de forma contundente y sin paliativos, puesto que estamos tanto para aportar soluciones a los problemas de la gente como para dignificar la labor política y sus instituciones.

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